Faraones y su misterio.

¡Buenos días!

De toda la vida, los faraones me han parecido muy, muy admirables. ¿Conocéis este dicho: 'no juegues a ser Dios'? Pues precisamente eso es lo que hacían los faraones. Jugaban, y ¡de qué manera! a ser Dios.

Me cuesta mucho entender cómo una persona puede adquirir tal estatus y permanecer durante tanto tiempo sentado en el trono, viendo como todos le tienen miedo y le veneran como a un Dios. ¿No os parece in-cre-í-ble?

Ahora que estoy escribiendo esto, en mi cerebro se hierven muchísimas ideas: ¿hubo huelgas? No huelgas como tal, sino gente protestando por el enorme sometimiento que tenían los esclavos, o por la enorme autoridad que tenía el faraón... No sé, algún alma inconformista entre los años 3.000 a.C y 10 a.C.

Me imagino que seguramente habría alguien que se quejara de eso. Seguramente, en caso de que lo hubo, haya muerto a manos de algún súbdito del faraón.

También me he preguntado muchísimas veces si no hubo amores imposibles entre una esclava y alguien de rango muy, muy superior. No me refiero a un amor esclava-amo, sino que a un amor muchísimo más imposible, uno faraón-esclava o príncipe-esclava. ¿Qué habría pasado?

Sinceramente, lo veo muy difícil. Creo (creo por creer porque yo de historiadora, ni un pelo) que en esa época los esclavos eran tan un cero a la izquierda que era imposible que fueran objeto de amor. ¿Hoy en día te enamoras de una piedra? No, pues igual que antes con los esclavos.

Pero es que en el mundo hay gente para todo, y hay mucha gente rara... ¡quizás haya alguien que esté casado con una piedra!

Moni busca en internet si alguien está casado con una piedra.

La curiosidad mató al gato. Realmente, realmente, realmente, realmente, realmente hay una persona casada con una piedra. In-cre-í-ble.

Bueno, volvemos al tema central, los faraones. Si hay gente casada con una piedra, seguramente hubieron amores esclavos-personas de alto rango. ¡Me encantaría leer una historia así! Voy a empezar a investigar si hay libros de esto.

Lo más asombroso de todo eso es que a día de hoy, aún se sigue admirando a esos seres que antaño gobernaron. Se les admira tanto que se roban tumbas, se abren museos, se investigan, se escriben mil historias, y ahora que se acerca Halloween, más de uno se va a disfrazar de momia. (No todas las momias fueron faraones, pero la mayoría de los faraones han sido momificados).

Me encantaría ir a algún museo de faraones, pero primero tengo que culturizarme más sobre lo que pasó en Egipto a partir de 3.000 a.C. Os confieso una cosita, yo de pequeña admiraba un montón a Cleopatra.

No admiraba a Cleopatra por ser faraona ni por dirigir Egipto ni nada... Sino que la admiraba porque si le regalaban una tarta, tenía la fuerza de voluntad de esperar a que otra persona la probase para ver si no estaba envenenada, y después, comérsela.

Si yo hubiese sido hija de un dios Ra, habría muerto ya envenenada.

¡Hasta el próximo domingo, amigos!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Primer domingo.

Creando necesidades

Abejas