Fisioterapia y fisioterapeutas

¡Buenas tardes de domingo!

¿Qué tal la semana? Hoy es un día perfecto para repasar lo que hemos hecho durante la semana y para planear lo que haremos la que viene.

Esta semana me ha tocado ir al fisioterapeuta (no sé por qué decimos “me ha tocado” cuando realente somos nosotros los que pedimos una cita, y somos nosotros los que queremos ir al fisio a que nos trate las dolencias. ¡Bueno! Yo, de todas las veces que ido, he hecho una mini recopilación de las cosas que te pasan en el fisio. Todo con un poquito de humor, ¡por supuesto!

Lo primero que te pasa es que te tienes que quitar la camiseta y exponer tu sujetador de abuelita (o tu barriguita de abuelito, según el género). Nunca sabes cuál es el momento ideal para quitártela, si nada mas entrar para romper el hielo, o si es mejor esperar a que vuelva a entrar el fisioterapeuta... Es un conflicto interno en toda regla.

Lo segundo, cuando te tumbas, intentas mover lo mínimo el de papel gigante que te ponen encima de la camilla, y te tumbas metiendo para dentro la barriga para minimizar el roce de tu cuerpo con la camilla... Un montón de factores a tener en cuenta que te ponen más nervioso aún.

Para terminar, cuando tienes la cabeza metida en el agujerito este, no falla jamás que te empiece a picar la nariz.

Pero todas esas cosas que pasan a la hora de ir al fisio, son compensadas con la sensación de que te hayan dado una paliza tremenda al salir.

¡Un besito y hasta el próximo domingo!

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