Mar, casinos y EEUU.
A mí siempre me ha encantado el mar. De hecho, he crecido siempre al lado del mar (cuando digo al lado, me refiero a que todos los años sin falta hago tres o cuatro visitas al mar. Sin embargo, nunca me he parado a pensar las leyes que rigen el mar.
Veamos, me explico. El mar está entre dos países, pero no pertenece a ninguno. He estado leyendo, y he visto que si un barco está a más de 24 millas (38 km) de la costa de un estado, las leyes del mismo no se podrán aplicar al barco.
Entonces... ¿Qué leyes regulan el comportamiento del barco? Las leyes que velarán por los derechos de los tripulantes son aquellas del estado en el que esté matriculado el barco. Es decir, si mi (barco) yate es español y estoy llegando a Japón tras un crucero de 30 días, hasta que no esté a menos de 24 millas de la costa japonesa, las leyes que regirán mi yate son las leyes españolas. ¿Curioso, verdad? Es como tener una embajada particular flotante.
Pero como casi los únicos barcos que van a alta mar o aguas internacionales son los enormes cruceros, no hay mucho peligro porque allí se concentra la enorme diversidad linguística y cultural (y olfativa, todo sea dicho), la gente pasa más tiempo intentando entenderse con el vecino de camarote que cometiendo delitos.
Por lo tanto, los americanos (tan extravagantes como siempre), podrán aprovechar que están en un barco español para despojarse de las prohibiciones de su país, como beber en público o participar en juegos de azar.
Aclaración: no es que estén prohibidos los juegos de azar en todos los EEUU, pero como cada estado pone su ley independientemente, hay algunos en los que se prohíben y otros en los que son famosísimos, como Las Vegas. ¡Llegan a prohibir los casinos en LV y se monta una buena movida mundial!
Bueno, hasta aquí llegan mis reflexiones domingueras...
Un domingo es un preliminar al lunes, ¿no creéis?
Bueno amigos, ¡hasta el próximo domingo!
Comentarios
Publicar un comentario
Para dejar tu comentarios, selecciona la opción: Comenta como: anónimo;. Escribe tu comentario, y después, publícalo. Debería aparecer en el blog de forma automática. Si no se publica, hazmelo saber por cualquier red social.
Dime... Soy toda ojos.